• Lo que debera tomar en cuenta Obama...

    CARACAS.— La convincente elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos fue saludada aquí con la ratificación por el Gobierno bolivariano de su voluntad de reabrir las relaciones, pero con pleno respeto a la soberanía.
    Como en todas partes, la jornada del martes en EE.UU. fue seguida con interés en Venezuela, cuyas autoridades han considerado la elección de Obama como «histórica», «esperanza para los estadounidenses», y «síntoma de que el cambio de época que se ha gestado desde el Sur de la América podría estar tocando a las puertas de los EE.UU.».
    En un comunicado emitido el miércoles, la Cancillería dio a conocer también la felicitación del presidente Hugo Chávez al electo nuevo jefe de la Casa Blanca, y manifestó la convicción de que «ha llegado la hora de establecer nuevas relaciones entre nuestros países y con nuestra región».
    El pronunciamiento del Ejecutivo venezolano es justo luego de la agresiva política de la saliente administración Bush hacia este país: una suerte de guerra no declarada que intentó en vano frustrar la Revolución y su influjo en el resto del continente, y desembocó en el rompimiento del pasado septiembre, con la expulsión del hasta entonces embajador norteamericano de Caracas.

    La cadena de sinsabores provocados a Venezuela por la administración Bush es larga. También la de sus errores.

    Si bien nunca llegó al colmo insensato de enviar a los marines, se sabe que el Ejecutivo republicano apoyó el golpe de Estado de abril de 2002 y, mediante instituciones-pantalla para la injerencia, como la NED y la USAID, proveyó fondos a la ahora desmembrada oposición venezolana.

    Métodos de presión como la descertificación en virtud de su falsa lucha antidrogas y, más recientemente, el infructuoso intento de imponer en América Latina la falaz cruzada de Bush «contra el terror» —para agredir, haciendo uso de ella, a Venezuela—, intentaron también doblar la cerviz del proceso bolivariano y de Latinoamérica.

    Pero fue inútil. Ni siquiera esos sucios manejos lograron frustrar el proceso de cambios aquí, ni concedieron a Washington el deseo de derrocar al líder de la Revolución Bolivariana. En enero de 2009 Bush se va envuelto en el fracaso, y Chávez será testigo de su partida mientras explica a su pueblo qué es socialismo.

    Luego de un primer mandato en que apostó a llenar de bases militares a la región mientras intentaba absorberla con el «libre comercio», el mandatario republicano empleó en su segundo tiempo la misma política de mano de hierro envuelta en guante de seda, fracasada.

    Le tocó ser testigo de la primera «insubordinación» diplomática regional en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, cuando, conminados por el ejemplo de Venezuela, Brasil y Argentina, las naciones latinoamericanas rompieron el consenso y lograron derrotar el ALCA, jalonados y apoyados por sus pueblos.

    La conformación del ALBA, que ha dado a luz un nuevo modo de relación regional donde no está la primera potencia; el nacimiento del Banco del Sur, que hace a nuestras naciones más libres, y el establecimiento de numerosos proyectos de cooperación impulsados por Cuba y Venezuela, también son transformaciones que hacen a la región distinta.

    El intento imperial de absorberla fue un descalabro rotundo, en tanto el chantaje y la intromisión tampoco lograron detener los procesos nacionalistas o francamente revolucionarios que se gestan.

    Latinoamérica no es ya más la oveja sumisa. Esa es una realidad que Obama, en efecto, deberá tomar en cuenta.

    http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2008-11-06/lo-que-debera-tomar-en-cuenta-obama/

  • Reflexiones de Fidel:<<La reunion de Washington>>

    Algunos de los gobiernos que nos apoyan, a juzgar por declaraciones recientes, no dejan de incluir en las mismas que lo hacen para facilitar la transición en Cuba. ¿Transición hacia dónde? Hacia el capitalismo, único sistema en el que religiosamente creen. Ni una sola palabra expresan para reconocer el mérito de un pueblo que, sometido a casi medio siglo de crueles sanciones económicas y agresiones, defendió una causa revolucionaria que, unida a su moral y patriotismo, le dio fuerzas para resistir.

    También olvidan que, después de las vidas ofrendadas y tanto sacrificio defendiendo la soberanía y la justicia, no se le puede ofrecer a Cuba en la otra orilla el capitalismo.

    Le hacen guiños a Estados Unidos, soñando que los ayudará a resolver sus propios problemas económicos inyectándoles sumas fabulosas de monedas de papel a sus tambaleantes economías, que sostienen el intercambio desigual y abusivo con los países emergentes.

    Sólo de esta forma pueden garantizarse las ganancias multimillonarias de Wall Street y los bancos de Estados Unidos. Los recursos naturales no renovables del planeta y la ecología ni siquiera se mencionan. No se demanda el cese de la carrera armamentista y la prohibición del uso posible y probable de armas de exterminio masivo.

    Ninguno de los que participarán en la reunión, convocada precipitadamente por el actual Presidente de Estados Unidos, ha dicho una palabra sobre la ausencia de más de 150 Estados con iguales o peores problemas, que no tendrán derecho a decir una palabra sobre el orden financiero internacional, como propuso el Presidente pro tempore de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D’Escoto, entre ellos la mayor parte de los países de América Latina, el Caribe, África, Asia y Oceanía.

    Mañana se inicia la reunión del G-20 en Washington. Bush está de plácemes. Proclama que de la reunión espera un nuevo orden financiero internacional. Las instituciones creadas por Bretton Woods deben ser más transparentes, responsables y efectivas. Es lo único que admitiría. Para señalar la prosperidad de Cuba en el pasado, habló de que una vez estuvo sembrada de campos de caña de azúcar. No dijo, por cierto, que se cortaba a mano y el imperio nos arrebató la cuota establecida durante más de medio siglo, cuando la palabra socialismo no se había pronunciado todavía en nuestro país, aunque sí las de ¡Patria o Muerte!

    Muchos sueñan que, con un simple cambio de mando en la jefatura del imperio, este sería más tolerante y menos belicoso. El desprecio por su actual gobernante conduce a ilusiones del probable cambio del sistema.

    No se conoce todavía el pensamiento más íntimo del ciudadano que tomará el timón sobre el tema. Sería sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podrían cambiar lo que siglos de intereses y egoísmo han creado. La historia humana demuestra otra cosa.

    Observemos con atención lo que dice cada cual en esa importante reunión financiera. Las noticias lloverán. Estaremos todos un poco mejor informados.

    Fidel Castro Ruz
    Noviembre 14 de 2008
    5 y 35 p.m.

  • Obama y America Latina: <<el retorno del buen vecino>>

    Para elaborar su propuesta hacia Latinoamérica, Obama está usando la visión de las “cuatro libertades” de Franklin Delano Roosevelt
    América WASHINGTON. El 23 de mayo, Obama pronunció, ante la Fundación Nacional Cubano Americana en Miami, su discurso “La renovación del liderato de EEUU en las Américas”. En él, el candidato demócrata hizo referencia directa a la visión de las cuatro libertades que practicó Franklin Delano Roosevelt. De acuerdo a Roosevelt, el mundo que emergería de la II Guerra Mundial debería estar “fundado en cuatro libertades esenciales”—la libertad política, la libertad de religión, la libertad de la carencia y la libertad del temor.
    La referencia de Obama a FDR es una forma grata de empezar a renovar las relaciones entre América Latina y EEUU. Bajo su liderato, las relaciones hemisféricas mejoraron considerablemente en la década de 1930, cuando EEUU le dio fin a una era caracterizada por la intervención y ocupación militar directa de las naciones de la Cuenca del Caribe, en lo que el propio Roosevelt llamó la política del “buen vecino”.
    Los principios del buen vecino de “respeto mutuo”, “un espíritu de cooperación” y “autodeterminación” ofrecerían un antídoto muy oportuno a la política exterior de la administración Bush, y continúan siendo de especial relevancia a las relaciones de EEUU con América Latina.
    En gran medida, la responsabilidad de asegurar las cuatro libertades en Latinoamérica no recae en EEUU si no en los países de la región en sí. Con demasiada frecuencia en el pasado, las promesas de EEUU de apoyar la “libertad” y el desarrollo en la región han resultado codiciosas y han impedido el desarrollo propio de la región. No cabe duda de que hubo deficiencias e inconsistencias mayores en la política del buen vecino de FDR, pero la ética que definió la política —respetar al vecino y a sí mismo, cooperar para resolver problemas comunes, y dejar que los vecinos determinen su propio desarrollo— debe ser acogida una vez más por el gobierno de EEUU. Una política del buen vecino renovada y puesta al día serviría de mucho para fomentar el desarrollo político y económico a través de la región.
    En su documento de fundación, los Progresistas por Obama declararon: “Necesitamos volver a la política del Buen Vecino de Franklin D. Roosevelt, la cual rechazaba la intervención militar y aceptaba el derecho de México de nacionalizar su petróleo ante la oposición de la industria”.
    Obama definitivamente reconoce que hace falta un cambio dramático en la política de EEUU hacia América Latina. “Es hora para una nueva alianza de las Américas”, dijo. “Después de ocho años de las políticas fracasadas del pasado, necesitamos un nuevo liderato para el futuro. Después de décadas de presión para reformas por parte de las altas esferas hacia la base, necesitamos una agenda que avance la democracia, la seguridad y la oportunidad desde abajo hacia arriba. Así es que mi política hacia las Américas estará guiada por el principio sencillo de que lo que es bueno para los pueblos de las Américas es bueno para los Estados Unidos”.
    Mientras que es agradable escuchar hablar de alianzas y políticas “desde abajo hacia arriba”, dista todavía de un compromiso a la autodeterminación y el respeto mutuo. Al mismo tiempo que Obama estaba promoviendo una alianza y ser socios, señaló que la alianza lo más seguro fuese con sólo algunos países —incluyendo a México, Colombia y Brasil— mientras que otras naciones que han adoptado políticas de izquierda —incluyendo a Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador— lo más seguro que no formen parte como miembros de esta “nueva alianza de las Américas”.
    Al comentar sobre la visión de Obama para su política exterior hacia América Latina, Forrest Hylton, quien ha escrito libros sobre Bolivia y Colombia, dijo, “Para decir la verdad, el mejor momento para reconsiderar la política de EEUU hacia América Latina antes de que sea demasiado tarde es ahora mismo. Esta es la hora de introducir algo como una versión renovada de la política del buen vecino. Sin embargo, cuando Obama plantea casi explícitamente la interrogante de quién perdió a América Latina, él contesta su propia pregunta con una serie de posiciones derechistas que son más conservadoras que las del Consejo sobre las Relaciones Exteriores, el cual representa el consenso con respecto a la política exterior estadounidense establecida”.
    Está claro que Obama todavía está aprendiendo sobre América Latina, una región a la cual nunca ha viajado. Aunque su plan sin duda rompe retóricamente con una larga tradición de política hegemónica, Obama se verá enfrentado a muchos retos si EEUU pretende ser respetado como un socio regional. Como presidente no se espera que Obama alabe o apoye a gobiernos y movimientos populares con los cuales el gobierno de EEUU tiene diferencias mayores, pero va a necesitar tratarlos como naciones soberanas que tienen el derecho a establecer su propio rumbo. Su intento de ganar puntos políticos en su discurso ante la Fundación Nacional Cubano Americana con sus críticas de Venezuela y Cuba no la mejor manera de empezar su plan para establecer una nueva alianza o asociación regional.
    Un compromiso hacia el respeto mutuo, la autodeterminación y la cooperación llevaría a Barack Obama mucho más lejos en fomentar una asociación legítima y duradera para las Américas.

    http://www.laestrella.com.pa/mensual/2008/10/17/contenido/16441.asp

  • Elecciones en EE.UU. 2008 <<La Historia en blanco y negro>>

    1. Han tenido que pasar dos siglos para que una nación pueda mirar a los ojos de una raza sin avergonzarse. En 1705, una ley del territorio de Virginia declaraba a los negros, indios y mulatos como un 'bien' patrimonio de los blancos. Hoy uno de ellos preside el mundo.
    2. La esclavitud no es una injusticia nacida de América, pero sí fue en este territorio donde, por primera vez, los blancos, venidos de Europa, sometieron a los negros, obligados a viajar hacinados desde África hasta los puertos de Nueva York y Massachussets tras parar en alguna isla del Caribe, donde eran vendidos a los terratenientes a cambio de dinero o caña de azúcar. A principios del siglo XIX, en el sur de la América colonial, decenas de miles de esclavos trabajaban ya en los latifundios de tabaco y algodón. En 1857, el Tribunal Supremo sentenció la inferioridad de la raza negra con el caso 'Dred Scott contra Sandford', en el que se prohibía a un esclavo recuperar su libertad a pesar de que su dueño había muerto. «Los negros no son ciudadanos estadounidenses y nunca lo serán».
    3. En 1775, Benjamin Franklin fundó la Sociedad Americana Abolicionista en un intento por acabar con la esclavitud. Con el mismo objetivo, los padres fundadores plantearon en la Constitución de 1787 su fin, que debería ser efectivo en 1808. Pero la realidad era que la agricultura de los ricos estados del Sur aún dependía de la explotación y pocos eran los que, a pesar de rechazarla, se levantaban en su contra. Norte y Sur se distanciaban y el aún escuálido Congreso de Washington se dividía en estados esclavistas y estados libres. El feroz debate desembocó en 1861 en una guerra civil que impidió la secesión de los estados sureños. La victoria de los abolicionistas no pudo acabar con la segregación, que se institucionalizaba poco a poco en la estructura social. La sentencia 'Plessy contra Ferguson', de 1896, adoptaba la doctrina 'iguales, pero separados', y justificaba así décadas de estricta separación en medios de transporte, escuelas y servicios públicos. El incumplimiento se pagaba con insultos, cárcel, palizas y linchamientos.
    4. Mientras EEUU forjaba en sus grandes ciudades el 'melting pot' —la sociedad multicultural a la que dio lugar la masiva llegada de inmigrantes— , las diferencias raciales se acentuaban: en 1967 aún existía en 16 estados la prohibición de matrimonios interraciales y las uniones de blancos y negros se reprimían con violencia. Emmet Till era un adolescente que, inocente, silbó a una chica blanca, firmando así su sentencia de muerte. Durante toda la noche del 28 de agosto de 1955 dos jóvenes de Mississipi le propinaron una brutal paliza que conmocionó al país. La madre de Emmet quiso dejar el ataúd abierto durante el funeral para que así todos pudieran ver de cerca la brutalidad de una sociedad carcomida por el racismo. Sin quererlo, con su piropo, el joven de Chicago que visitaba a sus abuelos en el sur del país se convirtió en un símbolo y un revulsivo para el nacimiento del Movimiento por los Derechos Civiles.
    5. Era uno de esos gestos tan rutinarios como entrar y sentarse en un autobús. Pero ese día, una modista de Montgomery, en Alabama, viajaba en la zona intermedia del autocar y se negó a cederle el asiento a un blanco que esperaba de pie, contrariando el reglamento de la compañía de transportes. Rosa Parks fue detenida y tuvo que pagar una multa de 10 dólares, pero aquel arrebato de justa rebeldía de esta modesta mulata provocó un boicot de un año que arruinó a la empresa de autobuses. Además, desembocó en una sentencia del Tribunal Supremo, que ilegalizó la segregación en el transporte público desde el 20 de diciembre de 1956.
    6. En septiembre de 1957 no había colegios en el Sur profundo donde blancos y negros compartieran clase, a pesar de que el Tribunal Supremo había prohibido la discriminación en las escuelas tres años antes. En Little Rock, Arkansas, nueve alumnos de color iban a formar parte de un programa piloto para la integración racial en los centros educativos, pero la respuesta del gobernador del estado, Orval Faubus fue mandar a la Guardia Nacional para impedir la mezcla. El presidente Dwight Eisenhower, hasta ahora al margen de las reivindicaciones de la comunidad negra, interviene después de fallidos intentos de hacer efectiva la integración y varias revueltas a las puertas del Central High School. El 24 de septiembre, al fin, los nueve estudiantes pueden dar clase en el centro, aunque lo hacen escoltados por el Ejército.
    7. El racismo comenzaba salir tímidamente del cuerpo político estadounidense, pero también de la sociedad. Mientras la NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color) —fundada en 1909 y con Rosa Parks como una de sus líderes locales— empezaba a triunfar en sus primeras reivindicaciones, otra organización, el Ku Klux Klan, creada en 1865, dejaba de tener apoyo popular por sus continuas agresiones a la comunidad negra. El KKK asesinó a varios líderes de la NAACP con la complicidad de las fuerzas de seguridad en Mississipi, Detroit y Alabama. La justicia castigó a algunos de los culpables al cabo de los años, aunque la mayoría de las palizas, intimidaciones y persecuciones quedaron sin denunciar. Cincuenta años después, Robert Byrd, un ex miembro del grupo dio su apoyo a Barack Obama.
    8. Martin Luther King tuvo un sueño. Este pastor nacido en Atlanta ejercía su ministerio en Montgomery, la ciudad donde conoció el incidente de Rosa Parks en el autobús. Allí se quemaban las casas y las iglesias de los ciudadanos negros, pero la respuesta de las víctimas era pacífica. Marchaban por las calles con dignidad y el movimiento se extendía a otros lugares. En la primavera de 1963 Luther King estaba en Birmingham, Alabama, exigiendo para sus compañeros los mismos derechos que tienen los blancos, y acabó en prisión. Desde la celda escribió una carta en la que explicaba las razones que le llevaron a liderar el Movimiento por los Derechos Civiles. Ese mismo año, el gobernador de Alabama, George Wallace, se plantó en la puerta de la Universidad para frenar a dos estudiantes negros que planeaban inscribirse. El presidente John F. Kennedy —cuyo abuelo sufrió persecuciones en Boston por su condición de católico— se dirigió a la nación, tras mandar apartar a Wallace, para expresar su determinación en conseguir la igualdad entre blancos y negros. El 19 de junio presentó su proyecto de Ley de Derechos Civiles.
    En agosto de 1963, cerca de 250.000 personas abarrotaron el National Mall de Washington para apoyar la Ley de Derechos Civiles y exigir el cese de la discriminación en las escuelas y puestos de trabajo. Fue allí cuando Martin Luther King pronunció su discurso más famoso: « Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad». Diecinueve días después de su inspirador alegato, una bomba explotó en una iglesia baptista de Alabama y mató a cuatro jóvenes. En 1965, una protesta por la falta de garantías para ejercer el derecho al voto acabó con una violenta represión en la ciudad de Selma, en el mismo estado.
    10. El 4 de abril de 1968, una bala atravesó la mejilla de Martin Luther King, de 39 años, mientras estaba en el balcón de un hotel de Memphis. Aunque el fiscal Robert Kennedy pidió calma, a lo largo de todo el país de suceden las revueltas. Mientras se celebra el funeral por King, 65.000 soldados se despliegan por hasta 130 ciudades estadounidenses, donde han muerto 39 personas, en su mayoría negros.
    11. Con los incidentes que suceden a la muerte de King, el presidente Johnson declara el estado de excepción en la capital y los discursos se radicalizan. «La Norteamérica blanca ha declarado la guerra a la Norteamérica negra», llega a decir Stokely Carmichael, líder nacionalista del partido Pantera Negra: «Lo que se necesita ahora son armas y más armas, para aquellas cosas que anoche se trataba de combatir con piedras y botellas». Como él, miles de afroamericanos reclaman el fin de la resistencia pacífica y ven en la lucha violenta la única manera de alcanzar el 'Black power' o poder negro. Durante los años previos, Malcolm Little (Malcolm X), líder negro de la Nación del Islam, ya había lanzado extremas soflamas en contra de los blancos. Parecía que los esfuerzos por conciliar las razas estaban siendo inútiles.
    12. En el verano de 1968, las reivindicaciones de los afroamericanos se colaron en los Juegos Olímpicos de México. Dos atletas estadounidenses, Tommie Smith y John Carlos, subieron al podio tras quedar primero y tercero en la final de los 200 metros. Allí, con un guante negro, sin zapatillas, y con el puño en alto, hicieron la señal del 'Black Power', lo que les costó la expulsión del equipo y de la Villa Olímpica. «Mi mano derecha se levantó por el poder de la América negra, la izquierda de Carlos por la unidad de la América negra. Juntas formaron el arco de unión y poder. Mi bufanda negra representó el orgullo negro y nuestras medias negras sin zapatillas a la pobreza negra de la América racista», dijo Smith. Como ellos, otros deportistas formaban parte del Proyecto Olímpico Pro Derechos Humanos que el COI vetó en nombre de la neutralidad del movimiento olímpico.
    13. A pesar de sus esfuerzos por superar uno de los episodios más avergonzantes de su Historia, EEUU todavía sufría a finales del siglo XX las embestidas del racismo. En 1996 se repetía la quema de iglesias baptistas (en la imagen, los efectos de un ataque a una comunidad religiosa negra en Texas) en hasta nueve estados del sur. Ese mismo año, en los Juegos Olímpicos de Atlanta, se extremaron las medidas de seguridad — sin éxito— ante el temor a un ataque contra los atletas de color en una de las ciudades más racistas del país. Y sólo semanas antes de que Barack Obama haya sido elegido presidente, las autoridades de EEUU detuvieron a dos supremacistas blancos que planeaban una matanza.
    «Soy el hijo de un hombre negro de Kenia y una mujer blanca de Kansas», dijo Barack Obama al mencionar la problemática del racismo. Cuestionado por la NBC y el 'Wall Street Journal', el electorado estadounidense respondió (un 69% de los blancos frente al 47% de los negros) que su país estaba listo para tener un dirigente afroamericano, pero, advertido por los odios que despierta en los sectores más radicales, nunca antes un candidato a la Casa Blanca había contado con tanta escolta. El racismo parece pervivir, pero con Obama como presidente, EEUU se sacude al fin la vergüenza y los complejos de no poder hablar con autoridad sobre la igualdad entre negros y blancos.

  • Reflexiones de Fidel<<La politica cinica del imperio>>

    No sería honesto de mi parte guardar silencio después del discurso de Obama la tarde del 23 de mayo ante la Fundación Cubano‑Americana, creada por Ronald Reagan. Lo escuché, como hice con el de McCain y el de Bush. No guardo rencor hacia su persona, porque no ha sido responsable de los crímenes cometidos contra Cuba y la humanidad. Si lo defendiera, les haría un enorme favor a sus adversarios. No temo por ello criticarlo y expresar con franqueza mis puntos de vista sobre sus palabras.
    ¿Qué afirmó?
    “A través de mi vida ha habido injusticia y represión en Cuba, y nunca durante mi vida el pueblo ha conocido la verdadera libertad, nunca en la vida de dos generaciones ha conocido el pueblo de Cuba una democracia… no hemos visto elecciones durante 50 años… Nosotros no vamos a soportar estas injusticias, juntos vamos a buscar la libertad para Cuba,” les expresa a los anexionistas y continúa: “Esa es mi palabra. Ese es mi compromiso. …es hora de que el dinero estadounidense haga que el pueblo cubano sea menos dependiente del régimen de Castro. Voy a mantener el embargo …”
    El contenido de las palabras de este fuerte candidato a la Presidencia de Estados Unidos, me exonera de la necesidad de explicar el porqué de esta reflexión.
    El propio José Hernández, uno de los directivos de la Fundación Cubano-Americana al que Obama elogia en su discurso, era el propietario del fusil automático de calibre 50, mirilla telescópica y rayos infrarrojos capturado por casualidad junto a otras mortíferas armas, durante su transportación por mar hacia Venezuela, donde la Fundación proyectó asesinar al que esto escribe en una reunión internacional que tuvo lugar en Margarita, estado venezolano de Nueva Esparta.
    El grupo de Pepe Hernández deseaba volver al pacto con Clinton, a quien el clan de Mas Canosa traicionó, ofreciéndole mediante fraude la victoria a Bush en el 2000 porque había prometido asesinar a Castro, algo que todos aceptaron gustosos. Son rejuegos políticos propios del sistema decadente y contradictorio de Estados Unidos.
    El discurso del candidato Obama se puede traducir en una fórmula de hambre para la nación, las remesas como limosnas, y las visitas a Cuba en propaganda para el consumismo y el modo de vida insostenible que lo sustenta.
    ¿Cómo va a enfrentar el gravísimo problema de la crisis alimentaria? Los granos hay que distribuirlos entre los seres humanos, los animales domésticos y los peces, que de año en año son cada vez más pequeños y más escasos en los mares sobreexplotados por los grandes arrastreros a los que ningún organismo internacional fue capaz de frenar. No es fácil producir carne a partir del gas y el petróleo. El propio Obama sobreestima las posibilidades de la tecnología en la lucha contra el cambio climático, aunque está más consciente que Bush de los riesgos y del escaso tiempo disponible. Podría asesorarse con Gore, que es también demócrata y dejó de ser candidato, porque conoce bien el ritmo acelerado en que se incrementa el calentamiento. Su cercano rival político aunque no aspirante, Bill Clinton, experto en leyes extraterritoriales como la Helms‑Burton y la Torricelli, puede asesorarlo en un tema como el bloqueo, que prometió erradicar y nunca cumplió.
    ¿Cómo se expresó en su discurso de Miami el que sin duda es, desde el punto de vista social y humano, el más avanzado candidato a la postulación presidencial en Estados Unidos? “Durante 200 años” ―dijo― “Estados Unidos ha dejado en claro que no vamos a soportar la intervención en nuestro hemisferio, sin embargo debemos ver que hay una intervención importante, el hambre, la enfermedad, la desesperación. Desde Haití hasta Perú podemos hacer algo mejor las cosas y debemos hacerlo, no podemos aceptar la globalización de los estómagos vacíos…” ¡Magnífica definición de la globalización imperialista: la de los estomagos vacíos! Debemos agradecérselo; pero hace 200 años Bolívar luchó por la unidad de América Latina y hace más de 100 años Martí dio su vida combatiendo contra la anexión de Cuba a Estados Unidos. ¿Dónde están las diferencias entre lo que proclamó Monroe y lo que dos siglos después proclama y reivindica Obama en su discurso?
    “Tendremos un enviado especial de la Casa Blanca, como lo hizo Bill Clinton” ―expresó casi al concluir― “…vamos a ampliar el Cuerpo de Paz y les vamos a pedir a más jóvenes que hagan que nuestros vínculos con las gentes se hagan más fuertes y quizás más importantes. Podemos forjar el futuro, y no dejar que el futuro nos forje a nosotros.” Es una bella frase, porque admite la idea, o al menos el temor, de que la historia hace a los personajes y no al revés.
    Los Estados Unidos de hoy no tienen nada que ver con la declaración de principios de Filadelfia formulada por las 13 colonias que se rebelaron contra el colonialismo inglés. Hoy constituyen un gigantesco imperio, que no pasaba en aquel momento por la mente de sus fundadores. Nada cambió sin embargo para los indios y los esclavos. Los primeros fueron exterminados a medida que la nación se extendía; los segundos continuaron siendo objeto de subastas en los mercados ―hombres, mujeres y niños― durante casi un siglo, a pesar de que “todos los hombres nacen libres e iguales”, como afirma la declaración. Las condiciones objetivas en el planeta favorecieron el desarrollo de ese sistema.
    Obama en su discurso atribuye a la Revolución Cubana un carácter antidemocrático y carente de respeto a la libertad y los derechos humanos. Es exactamente el argumento que, casi sin excepción, utilizaron las administraciones de Estados Unidos para justificar sus crímenes contra nuestra patria. El bloqueo mismo, por sí solo, es genocida. No deseo que los niños norteamericanos se eduquen en esa bochornosa ética.
    La revolución armada en nuestro país no habría sido tal vez necesaria sin la intervención militar, la Enmienda Platt y el coloniaje económico que esta trajo a la isla.
    La Revolución fue producto del dominio imperial. No se nos puede acusar de haberla impuesto. Los cambios verdaderos pudieron y debieron originarse en Estados Unidos. Sus propios obreros, hace más de un siglo, lanzaron la demanda de las ocho horas, hija de la productividad del trabajo.
    Lo primero que los líderes de la Revolución Cubana aprendimos de Martí fue creer y actuar en nombre de una organización fundada para llevar a cabo una revolución. Siempre dispusimos de facultades previas y, una vez institucionalizada, fuimos elegidos con la participación de más del 90 por ciento de los electores, como es ya costumbre en Cuba, y no la ridícula participación que muchas veces, como en Estados Unidos, no llega al 50 por ciento de los electores. Ningún otro país pequeño y bloqueado como el nuestro habría sido capaz de resistir tanto tiempo, a base de ambición, vanidad, engaño o abusos de autoridad, un poder como el de su vecino. Afirmarlo constituye un insulto a la inteligencia de nuestro heroico pueblo.
    No cuestiono la aguda inteligencia de Obama, su capacidad polémica y su espíritu de trabajo. Domina las técnicas de comunicación y está por encima de sus rivales en la competencia electoral. Observo con simpatía a su esposa y sus niñas, que lo acompañan y animan todos los martes; es sin duda un cuadro humano agradable. No obstante, me veo obligado a varias delicadas preguntas, aunque no pretendo respuestas, únicamente consignarlas.
    1º ¿Es correcto que el Presidente de Estados Unidos ordene el asesinato de cualquier persona en el mundo, sea cual fuere el pretexto?
    2º ¿Es ético que el Presidente de Estados Unidos ordene torturar a otros seres humanos?
    3º ¿Es el terrorismo de estado un instrumento que debe utilizar un país tan poderoso como Estados Unidos para que exista la paz en el planeta?
    4º ¿Es buena y honorable una Ley de Ajuste que se aplica como castigo a un solo país, Cuba, para desestabilizarlo, aunque cueste la vida a niños y madres inocentes? Si es buena, ¿por qué no se aplica el derecho automático de residencia a los haitianos, dominicanos y demás países del Caribe, y se hace lo mismo con los mexicanos, centroamericanos y suramericanos, que mueren como moscas en el muro de la frontera mexicana o en aguas del Atlántico y el Pacífico?
    5º ¿Puede Estados Unidos prescindir de los inmigrantes, que cultivan vegetales, frutas, almendras y otras exquisiteces para los norteamericanos? ¿Quién barrería sus calles, prestaría servicios domésticos y realizarían los peores y menos remunerados trabajos?
    6º ¿Son justas las redadas de indocumentados que afectan incluso a niños nacidos en Estados Unidos?
    7º ¿Es moral y justificable el robo de cerebros y la continua extracción de las mejores inteligencias científicas e intelectuales de los países pobres?
    8º Usted afirma, como recordé al inicio de esta reflexión, que su país advirtió hace tiempo a las potencias europeas que no admitiría intervenciones en el hemisferio, y a la vez reitera la demanda de ese derecho, reclamando al mismo tiempo el de intervenir en cualquier parte del mundo con el apoyo de cientos de bases militares, fuerzas navales, aéreas y espaciales distribuidas en el planeta. Le pregunto, ¿es esa la forma en que Estados Unidos expresa su respeto por la libertad, la democracia y los derechos humanos?
    9º ¿Es justo atacar sorpresiva y preventivamente sesenta o más oscuros rincones del mundo, como los llama Bush, sea cual fuere el pretexto?
    10º ¿Es honorable y cuerdo invertir millones de millones de dólares en el complejo militar industrial para producir armas que pueden liquidar varias veces la vida en la Tierra?
    Usted debiera conocer, antes de juzgar a nuestro país, que Cuba, con sus programas de educación, salud, deportes, cultura y ciencias, aplicados no sólo en su propio territorio sino también en otros países pobres del mundo, y la sangre derramada en solidaridad con otros pueblos, a pesar del bloqueo económico y financiero y las agresiones de su poderoso país, constituye una prueba de que puede hacerse mucho con muy poco. Ni a nuestra mejor aliada, la URSS, le fue permitido trazar nuestro destino.
    Para cooperar con otros países, Estados Unidos sólo puede enviar profesionales vinculados a la disciplina militar. No puede hacerlo de otra forma, porque carece de personal en número suficiente dispuesto a sacrificarse por otros y ofrecer apoyo significativo a un país con dificultades, aunque en Cuba hemos conocido y han cooperado con nosotros excelentes médicos norteamericanos. Ellos no tienen la culpa porque la sociedad no los educa masivamente en ese espíritu.
    La cooperación de nuestro país nunca la hemos subordinado a requisitos ideológicos. Se la ofrecimos a Estados Unidos cuando el Katrina golpeó duramente la ciudad de Nueva Orleans. Nuestra brigada médica internacionalista lleva el nombre glorioso de Henry Reeve, un joven nacido en ese país que luchó y murió por la soberanía de Cuba en la primera guerra por nuestra independencia.
    Nuestra Revolución puede convocar a decenas de miles de médicos y técnicos de la salud. Puede convocar de forma igualmente masiva a maestros y ciudadanos dispuestos a marchar a cualquier rincón del mundo, para cualquier noble propósito. No para usurpar derechos ni conquistar materias primas.
    En la buena voluntad y disposición de las personas hay infinitos recursos que no se
    guardan ni caben en las bóvedas de un banco. No emanan de la política cínica de un imperio.

    Fidel Castro Ruz
    Mayo 25 de 2008
    10 y 35 p.m.

Calendario
<< < julio 2009 > >>
lu ma mi ju vi s do
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31
Convertirte en co-autor

Pie de página:

El contenido de esta web pertenece a una persona privada, blog.com.es no es responsable del contenido de esta web.